La planificación y la organización son esenciales para el éxito de un proyecto, lo que implica muchas otras competencias transversales. Saber organizarse significa ser capaz de definir claramente las distintas tareas que hay que realizar, pero también de priorizarlas. Esta habilidad implica una buena gestión del tiempo, una estimación del resultado a obtener, y también la capacidad de adaptarse y gestionar las emociones. Cuando esta actividad se realiza en grupo, implica una buena comunicación, concienciación y compromiso colectivo.
Hay que tener en cuenta diferentes puntos de atención:
