La creatividad es el acto de generar nuevas ideas o combinar ideas existentes a partir de conceptos cognitivos abstractos con el fin de crear algo nuevo o innovador, tanto de forma artística y estética como no artística (por ejemplo, en la vida personal y en el lugar de trabajo) (ESCO, 2021).
Aunque no hay consenso sobre una definición de creatividad, los investigadores suelen coincidir en que la creatividad está asociada a un proceso y a un resultado (Said-Metwaly et al, 2018); es el proceso aplicado de utilizar la imaginación para producir un resultado original con valor. La innovación es el proceso de poner en práctica las buenas ideas creativas ( Robinson, 2017). Es importante señalar la importancia crítica del fracaso y la naturaleza iterativa del proceso creativo. El acto de crear activamente requiere que la persona pueda perseverar cuando se enfrenta al fracaso y, aun así, seguir iterando hasta encontrar una solución.
Existen muchos mitos sociales sobre la naturaleza y la utilidad de la creatividad, por ejemplo que sólo las personas que trabajan en disciplinas artísticas pueden ser creativas y que la creatividad es un don natural que no se puede enseñar. Es importante subrayar que creatividad no es lo mismo que arte; todas las personas tienen capacidad creativa y pueden tener pensamientos y acciones creativos. Por lo tanto, todas las personas, independientemente de la profesión y la carrera que elijan, tienen la oportunidad de ser creativas en el lugar de trabajo.